Genera tu propia versión: usa el generador gratuito para montar en minutos la política de privacidad de tu blog a partir de la plantilla que ves más abajo.
Un blog parece, a primera vista, uno de los sitios web más sencillos desde el punto de vista de protección de datos. En la práctica trata varios tipos de datos personales que conviene regular con precisión: la dirección IP de cada visita a través de los archivos de registro del servidor, los datos de quienes comentan tus entradas y, si ofreces newsletter, las direcciones de correo de tus suscriptores.
Lo que distingue a un blog de otros tipos de sitio
A diferencia de una tienda online, un blog rara vez trata datos de pago. Pero eso no significa que la política de privacidad pueda ser más breve: la función de comentarios, el posible uso de widgets de redes sociales y las herramientas de estadísticas requieren cada una su propia cláusula, con la finalidad y la base jurídica bien identificadas.
Por qué generar en lugar de copiar
Una plantilla genérica sacada de otro blog casi nunca menciona las herramientas que tú realmente usas: tu gestor de comentarios, tu proveedor de newsletter o tu plugin de estadísticas concreto. Al generar tu propia versión con nuestro asistente, activas solo las cláusulas que aplican a tu blog y descartas las que no necesitas, en lugar de dejar un texto lleno de menciones que no te corresponden.
Puntos que no deberías pasar por alto
Revisa especialmente estos tres puntos antes de publicar tu política: primero, si tu formulario de comentarios guarda automáticamente el nombre y el correo del visitante para futuras visitas, indícalo. Segundo, si usas doble confirmación (double opt-in) para la newsletter, descríbelo con precisión, porque acredita el consentimiento. Tercero, si incrustas vídeos o publicaciones de redes sociales, nombra cada servicio externo por separado.
Mantén la política al día
Cada vez que instales un plugin nuevo que trate datos personales, o cambies de proveedor de newsletter, vuelve a generar tu política con el asistente y actualiza la fecha de la última revisión. Un blog activo cambia de herramientas con más frecuencia de lo que parece, y una política desactualizada pierde valor rápidamente ante tus lectores.